jueves, 22 de julio de 2010

LAS REVOLUCIONES FRUSTRADAS- DE MORENO A COOKE

Por Mariela Rearte



Desde el incipiente nacimiento de la nación Argentina hasta hoy en día, se ha dejado de lado en nuestra historia aquellos planes, modelos y sueños de algunos pensadores y militantes que construyeron a través de sus reflexiones, análisis, escritos y su accionar político, un modelo de país muy distinto al que hoy en la actualidad nos enfrentamos, y por cierto criticamos.


Hay que revalorar y rescatar del pasado dos personajes relegados en la historia, ocultados y olvidados que a pesar de haber participado en momentos coyunturales diferentes agregaron un valor ideológico muy fuerte para los argentinos, demostrándonos que se puede crear y construís un país mejor.


Mariano Moreno y John William Cooke, a pesar de haber planteado tal vez dos posibles argentinas distintas entre si, debido a los conocimientos, corrientes ideológicas y experiencias de la época, confluyeron en muchos aspectos y vivenciaron las mismas respuestas por parte de un determinado sector de la población. Corrieron en cierto modo la misma suerte de derrota y desprestigio por haber defendido hasta el final de sus días aquellas ideas locas y revolucionarias que por cierto no encajaban con las metas económicas, sociales y políticas que otros ya habían organizado y encargado de llevar a cabo a la perfección sin permitir ningún tipo de interrupción.

Ambos personajes lucharon por una argentina independiente en todos los sentidos que esta palabra engloba, a su forma intentaron cortar con la lógica centro-periferia y llamativamente en ningún caso lo lograron. Punto que deberíamos hacer un llamado a la reflexión como pueblo argentino que conformamos.


Moreno fue un apasionado revolucionario que buscaba una transformación social, política y económica de raíz, encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Pretendía liberar a los oprimidos a pesar de los enfrentamientos que dicha idea acarreaba, y fomentó la idea de enseñar al pueblo el conocimiento de sus derechos como tal y a defender la educación del mismo. Su accionar político se dirigió ante la necesidad de desprenderse completamente de la “tiranía” española para convertirse en una nación libre, aún cuando esto le significara sumar grandes enemigos e inclusive le costara la muerte, a pesar de que este hecho no ha sido probado. Pero que hay sospechas ya que quince días después de la partida, el 24 de enero de 1811, del ex secretario de la Junta se le asignó la misma misión a Mr. Curtis el 9 de febrero, por si sucedía un imprevisto y el susodicho no llegara a destino.


Su determinación, sus fuertes convicciones, su intolerancia frente a lo “no-revolucionario” y su accionar en consecuencia de ello lo llevó a enfrentarse hasta con el presidente de la propia junta, Cornelio Saavedra, quien era más conservador y pretendía mantener las relaciones con la corona española e ir moldeando la independencia de a poco. Este lo juzgará a Moreno como Lengua maldiciente, alma intrigante, impío, demonio del infierno, hombre de baja esfera, en una de sus cartas privadas a nuestro pensador.


Por su parte, John William Cooke, tenía por objeto a través del Movimiento Peronista y su lucha combativa antiimperialista, acabar con la explotación por parte del capital extranjero que solo tenía como socios al sector oligárquico argentino. Planteaba la idea de crear un nuevo proyecto nacional, donde la Argentina se desarrollara industrialmente para cortar de una vez y para siempre las cadenas de opresión y colonialismo que hasta entonces caracterizaba (igual que en la actualidad) a todos los países latinoamericanos. Llamaba a la unión de los países del Tercer Mundo para acabar con el genocidio social que durante tantos años los había caracterizado. El Movimiento Peronista para Cooke debía ser antioligárquico, terminar con el modelo agroexportador y dependiente, así como echar por tierra al Estado represivo y parasitario que representaba al sector minoritario y rico del país, donde coartaba las posibilidades de crecimiento y desarrollo del mismo, actuando de este modo como garante de los intereses de este sector.

Como se puede apreciar estos dos personajes de la historia Argentina, poseían ideas progresistas para la Nación y tal adopción parece ser un rasgo característico que conlleva al camino de la radicalización, al combate no solo ideológico con grupos opositores sino también al combate físico donde uno es excluyente del otro y no hay lugar para ambos en el mundo. Constantemente en el “Plan revolucionario de operaciones” así como en “Peron-Cooke correspondencia” florece la idea de sacrificio por parte de los militantes y adeptos de ambas corrientes.


En el Plan de Operaciones se detallan metas y estrategias que debería seguir la Primera Junta, y cómo tratar a los partidarios, los opositores y los neutrales. La Junta le había encargado dicha misión en julio de 1810, y en agosto Moreno lo presentó.


El Plan de Operaciones proponía una insurrección de la Banda Oriental y el Sur del Brasil, fingir además la lealtad a Fernando VII donde esta actitud conllevaría a la neutralidad y apoyo de Inglaterra y Portugal. Instaba a expropiar las riquezas de los españoles para invertir en fábricas desarrollando así la industria Argentina. A su vez proponía el fortalecimiento de la navegación para lograr un comercio mejor entre los países europeos. Estas metas apuntaban al desarrollo de una nación competitiva donde finalmente se conseguiría la independencia absoluta de las potencias extranjeras.


Pero para Moreno nada se podía conseguir del hombre con la benevolencia y moderación, ya que dichas características son una debilidad y jamás se han adoptado por ningún revolucionario en ningún tiempo de la historia. Para la creación de una nueva República era necesario tanto el castigo como el rigor que por supuesto traería aparejado el derramamiento de sangre de aquellos que intentasen frenar sus objetivos y progresos. (..)“ Y así no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar, aún cuando tengan semejanza con las costumbres de los antropófagos y caribes. Y sino, ¿Por qué nos pintan la libertad ciega y armada de un puñal? Porque ningún estado envejecido o provincias, pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre”.


En las cartas de Cooke a Perón, el primero le envía el “Informe y Plan de Acción” donde también se encuentra esta idea de sacrificio, acción y muerte de los militantes peronistas por un país mejor.

Cooke veía que el peronismo revolucionario era una vanguardia que tenía como objetivo una militancia combativa que además de la teoría hacía falta la acción por parte de los integrantes del partido, para que los sectores oprimidos construyeran un país liberado del imperialismo de las potencias extranjeras así como de la clase burguesa interna.


El partido debía estructurarse con una política revolucionaria comprendiendo tanto la teoría, la acción y los métodos organizativos.

Para este autor era de suma importancia implementar una política de insurrección directamente ligada a la resistencia del pueblo contra el enemigo. Al igual que Moreno, Cooke creía que el pueblo despojado de sus derechos no lograría recuperarlos por la vía electoral, sino que serían recuperados a través de la exacerbación., de la lucha política como medio organizativo y elevando el nivel revolucionario hasta conseguir la conquista del poder y la implantación de un orden revolucionario. John William Cooke consideraba válida la lucha armada y la guerra revolucionaria prolongada, donde denota estar muy influenciado por las ideas del “Che” Guevara acerca del foquismo guerrillero.


Para Cooke la no violencia implicaba la modalidad intrínseca de la burocracia reformista y además no dejaba de recalcar que la violencia sin fundamentos teóricos era una simplificación de la realidad que tampoco tenía razón de ser. Para él no debía mirarse la realidad como una simple relación de fuerzas en donde era notorio que el enemigo poseía la mayor cantidad de armas, tanques, dinero y el sistema imperialista también a su favor; y resignarse entonces frente a estas condiciones y buscar un huequito por donde ingresar al sistema y diputar migajas de poder. Por el contrario tenía que organizarse un movimiento de masas que la única salida lógica y posible sería la revolución con base doctrinaria para lograr modificar la balanza del poder.


Podemos decir que Cooke comprendía el ala izquierda del peronismo, adhiriendo a este porque consideraba que las masas peronistas constituían las bases para llevar a cabo la revolución. Cooke es el ideólogo del peronismo revolucionario considerando que había que conducir a las masas para luchar por la liberación nacional.


Aquí encontramos un punto de conexión muy fuerte entre Moreno y este último, ya que ambos rescataban lo nacional y apuntaban a un mismo objetivo que era su independencia, y para lograrlo no encontraban otro camino que las armas y el accionar político revolucionario, dejando de lado sus propias subjetividades por el bien común y por un nuevo plan nacional.


Otro punto de similitud fue la hostilidad que ambos recibieron por aquellos grupos que en un principio adherían al mismo movimiento pero que ocupaban el ala moderada del partido.

Dentro del peronismo se encontraba la “línea dura” y la “línea blanda”, Cooke como ya sabemos pertenecía a la primera, pero en el ´59 Perón avalo a la segunda y comenzaron a tacharlo de comunista, donde perseguido tuvo que refugiarse en Cuba, y permaneció en dicho país hasta 1963. Allí continuó con su camino revolucionario donde por supuesto colaboró con las milicias cubanas y a pesar de lo comentado anteriormente mantuvo una correspondencia intensa con Domingo Perón. Claro que su objetivo era acercar a los peronistas a la revolución cubana y que el líder peronista continuara con el camino iniciado por Fidel Castro. En 1963 regresa a la Argentina y organiza Acción Peronista Revolucionaria, un grupo de discusión donde concurrían Norma Arrostito y Fernando Abal Medina, entre otros.


En mi opinión cada vez más se acrecentaba una brecha entre los objetivos de Cooke y los que realmente tenía Perón en mente.

Por otro lado Mariano Moreno le ocurrió un hecho similar, ya que el mismo a pesar de haber sido convocado para organizar los objetivos y estrategias de la revolución, rápidamente fue criticado, dejado de lado y tachado de sanguinario frustrando de ese modo su propuesta y cruzando de así a la vereda de la marginalidad.


A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente, Saavedra, y el secretario Moreno.

Moreno expresaba (…)"tres millones de habitantes que la América del Sud abriga en sus entrañas han sido manejados y subyugados sin màs fuerza que la del rigor y capricho de unos pocos hombres; véase pueblo por pueblo de nuestro vasto continente, y se notará que una nueva orden, un mero mandato de los antiguos mandones, ha sido suficiente para manejar miles de hombres, como una máquina que compuesta de inmensas partes, con el toque de un solo resorte tiene a todos en un continuo movimiento, haciendo ejercer a cada una de sus funciones para que fue destinada."


Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior. Moreno sabía por su parte que en el interior del país predominaban los sentimientos conservadores, que podían impedir que la revolución fuera llevada a cabo.


John William Cooke admiraba a Moreno, ya que para él merecía reconocimiento y se identificaba con este personaje al igual que con Rosas o Dorrego, en cuanto a la defensa por la soberanía, en cuanto actores de la lucha independista.


A su vez ambos se postularon en distintos tiempos de la historia en contra del pensamiento conservador. Cooke a su vez criticaba el nacionalismo de derecha liberal y la historiografía mitrista porque aún veían a los gauchos bajo el sometimiento de la aristocracia que formaban parte. Él por el contrario veía el cambio social, en que el gaucho se encontraba reflejado en el obrero, que a través de la conducción sindical conseguirían nuevas conquistas políticas, económicas y sociales bajo un líder de masas.


La pregunta que queda en el tintero es porque ninguna de estas revoluciones llegó a buen puerto.

Tal vez una de las posibles explicaciones de porque las revoluciones fueron frenadas y frustradas es porque para la sociedad resulta traumático una nueva forma de organización e implantación de un nuevo modelo económico, social y político, donde las mismas sugerían la liquidación de prácticas sociales que daban un significado y un destino para la población.


La revolución es un acontecimiento que excede la serie simbólica previa, y que debe producir una nueva subjetividad “socialista” en el caso de Cooke ó “Liberal” en el caso de Moreno, capaz de habitar las transformaciones inauguradas por esa ruptura. Y quizás la situación particular de cada momento no estaba preparada por la mayoría para aceptar dichos quiebres y refundaciones de la nación Argentina. Además de que las mismas respondían a un sector de la sociedad que obviamente no tenían en sus manos el poder ni la riqueza y que molestaban profundamente a aquellos que si concentraban el capital y eran beneficiarios de una vida mas plácida y “feliz”.


Finalizando hago un llamado a todos nosotros a retomar y repensar a Mariano Moreno así como John William Cooke en la lógica de aquella patria soñada que no pudo ser, y no dar el gusto a los oponentes de archivar en un cajón el otro lado de nuestra historia, que por cierto fue saqueada, ninguneada y falsificada. Tenemos que repensar todos estos acontecimientos para rescatar aquellos ideales de igualdad que fueron escamoteados, de recrear los lazos solidarios colectivos y de conducir nuevamente a nuestro pueblo a un cambio histórico que todavía en el bicentenario no nos dejaron concluir


No hay comentarios:

Publicar un comentario